Hoy estoy especialmente contenta, porque el producto del que os voy a hablar, la granada, es uno de mis preferidos de esta estación. Como siempre os comento, uno se hace de lo que mama y yo he mamado el consumo de esta fruta, hasta tal punto que, hace años mi padre plantó sus propios árboles granados y desde entonces no hemos vuelto a comprarla.
Me trae muy buenos recuerdos porque mi padre nunca ha sido nada cocinillas, por lo que con él, poco he podido compartir en este sentido, sin embargo, hay varias tareas en la cocina que siempre ha hecho él y estas son: La elaboración de la ensalada tropical de Nochebuena y Navidad, desmigar los centollos para elaborar los “Changurros” y como no… Desgranar las granadas. Recuerdo que mi padre se sentaba en la cocina con sus guantes de látex para no mancharse mientras nosotras preparábamos la cena, una tradición que todavía continúa.
La granada, es el fruto del árbol llamado granado, cuyo nombre científico es Punica Granatum, familia de las punicáceas, familia de árboles y arbustos cuyos frutos tienen semillas prismáticas y rugosas. Se desarrolla en zonas tropicales o subtropicales. De forma globosa, tiene una corteza gruesa de color pardo–anaranjado en el exterior y con una gran cantidad de semillas internas, de pulpa jugosa y color rubí, separadas por tabiques membranosos.
Parece que su cultivo se remonta a tiempos muy remotos y se cree que fueron los cartagineses quienes la introdujeron en la región mediterránea a raíz de las guerras púnicas.
Sus orígenes lo sitúan en los países del Este de Europa y oriente, donde es considerada como símbolo del amor y de la fecundidad por todas sus propiedades para la salud. España es uno de los mayores productores del mundo y el mayor exportador europeo.
Está considerada como una «súperfruta» por:
- Bajo contenido en calorías e hidratos de carbono, es ideal para personas que siguen dietas para adelgazar y personas con diabetes.
- Alto poder antioxidante y antiséptico por su alto contenido en flavonoides y pigmentos vegetales, responsables del color rojo de sus semillas. Su consumo reduce el riesgo de enfermedades degenerativas, cardiovasculares y cáncer.
- Contenido en taninos (en la corteza y en los tabiques externos) le otorgan propiedades astringentes y antiinflamatorias en las mucosas del intestino, por lo que su consumo esta indicado en casos de diarrea, cólicos y flatulencias.
- Contenido en ácido cítrico, favorece la eliminación del ácido úrico y sus sales a través de la orina, por lo que se recomienda su consumo en casos de gota y litiasis renal (piedras en el riñón).
- Alto contenido en potasio y bajo en sodio, es recomendable para personas con hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón.
Es una fruta muy versátil que se puede tomar tanto en zumo como en la elaboración de platos como cuscús y los famosos “Chiles en Nogada” de México, pero en mi casa casi siempre la consumimos en ensaladas, nos encanta el toque dulzón que les aporta. Así que; desgranamos un par de granadas de una sentada, las guardamos en un recipiente hermético y las mantenemos en la nevera, con lo que sólo tenemos que abrir el envase y echar un puñado a cualquier tipo de ensalada que vayamos a preparar.
Aquí bajo os dejo la receta de una de las muchas ensaladas que preparo, porque aunque empiece el frío y apetezca platos de cuchara, recomiendo siempre acompañarlo con alguna ensalada para tener un menú súper completo.
ENSALADA DE HINOJO, RÚCULA Y GRANADA
INGREDIENTES:
- Hinojo
- Rúcula
- Granos de granada
- Aceite de oliva virgen extra – Pasión&Carácter
- Vinagre balsámico blanco- Pasión&Carácter
- Escamas de sal ecológicas – Pasión&Carácter
PREPARACIÓN:
- Cortar el hinojo, añadir las hojas de rúcula al gusto y culminar con unos granos de granada.
- Salar al gusto y añadir un buen chorreón de aceite y vinagre al gusto de cada uno.
Espero que hayáis disfrutado tanto de este post como lo he hecho yo compartiendo con vosotros todo lo que sé acerca de este fruto. Nos vemos en el siguiente post, hasta entonces… SED MUY FELICES!
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