Hoy quiero dedicar el post a una hortaliza, El Romanesco, que descubrí hace poco tiempo y ahora es un alimento indispensable en mi cocina.
Pero como siempre, dejadme que os cuente un poco su historia y orígenes para que podamos conocerla un poco mas.
Su origen se sitúa en Asia Menor, y en Europa, en concreto en Italia, se tiene conocimiento en la antigua Roma, allá por el siglo XV, parece ser que de ahí su nombre. Se empieza a conocer en el resto de Europa, cuando investigadores Holandeses se interesan en ella. El mayor consumidor es Alemania, seguido de los países bajos. En España se conoce desde finales de los años 80, aunque hoy en día, sigue sin consumirse mucho.
La zona de mayor producción es el levante español y mas concretamente en la Comunidad Valenciana.
El romesco, pertenece a la familia de las crucíferas, como la coliflor y brócoli, aunque se piense que es un híbrido de ambos, no es así. Su nombre científico es Brassica Oleracea variedad botrytis L.
Los mejores meses para su consumo, son de Octubre a Abril, es aconsejable elegir piezas prietas, no muy grandes y sin manchas, son las más tiernas.
La mejor forma de conservarlo es en una bolsa de plástico, en la que haremos unos agujeros, para que pueda transpirar bien en el frigorífico.
Tiene muchos beneficios para nuestra salud:
- Al ser de bajo poder calórico, esta indicado en personas que lleven a cabo dieta de adelgazamiento. Se recomienda también su consumo en caso de anemia, durante el embarazo y la menopausia.
- Es muy rico en fibra y en vitaminas A, B y C. Anticancerígeno, antioxidante, contiene calcio y fósforo.
- Ayuda a prevenir trastornos cardiovasculares, ayuda al control del colesterol.
- Se digiere mucho mejor que la coliflor o el brócoli.
- Con todas estas propiedades, son un buen argumento para introducirlo en vuestra dieta. Y sobre todo para quien le guste la coliflor, pero no pueda con su olor al cocinarla, con el romanesco, no os pasará, no desprende tanto olor al cocinarlo.
Como os comentaba al principio de este post, entró a formar parte de mi dieta y de la de los míos hace poco, y estoy encantada de ello. La preparo de mil maneras, al vapor (no cocida, para que no pierda ninguna de sus muchas propiedades), gratinada, en cremas, en tempura, en la elaboración de arroces, cruda en ensalada, pero la manera de cocinarla que más me gusta, es FRITA, sí frita…y muy fácil de hacer. Sacar todas las flores y colocarlas en una sartén con 2 C/S de aceite de oliva virgen extra – Pasión&Carácter, a fuego lento, tapada, hasta que este blandita y adquiera un poco de color.
El tronco también lo aprovecho, lo corto en laminas muy finas y lo pongo en las ensaladas, aliñado con un aceite de oliva virgen extra – Pasión&Carácter, vinagre balsámico – Pasión&Carácter y escamas de sal ecológicas – Pasión&Carácter.
Os animo a que probéis a elaborar cualquiera de sus versiones, porque no os defraudará…
Nos vemos en el siguiente post y como siempre os digo… SED FELICES!
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