Hoy os continúo hablando de productos de la temporada de invierno, el post está dedicado al cardo, una verdura con mucho sabor y que se puede utilizar en infinidad de elaboraciones. En mi casa se come desde siempre, a mi padre siempre le ha gustado mucho, hasta el punto de tener plantaciones de cardos en casa para que mi madre sólo tuviera que salir a la huerta y cogerlos para sus guisos.

Ya sabéis que me gustan muchísimo todas las verduras y esta especialmente me encanta. La utilizo mucho en mi cocina y en diferentes versiones.

Su nombre científico es Cynara Cardunculus, es una planta herbácea perenne de la familia de las asteráceas y se cree que está emparentada con las alcachofas. Su origen está en regiones templadas del Mediterráneo, aquí crecen de forma espontánea en ribazos, en los bordes de los caminos, en zonas áridas y soleadas.

Desde la edad media, el cultivo de esta hortaliza estaba muy extendido por toda Europa y en la actualidad, los principales países productores son España, Italia y Francia.

Es de tallo grande, erguido y cubierto de hojas espinosas. Las partes que se aprovechan son los peciolos o pencas de las hojas. Estas están huecas y tienen numerosas espinas por lo que hay que limpiarlas con cuidado, lo mejor sería hacerlo con unos guantes.

El color de las pencas en cardos silvestres son de color verde oscuro, y si son cultivados son más blanquecinos, ya que al final de su crecimiento se tapan las plantas para que las hojas no reciban la luz.

Su sabor es delicado, dulce y un poco amargo, la textura es crujientes y tierna.

Es un producto con muchas propiedades para la salud:

  • Bajo contenido en proteínas, grasas e hidratos de carbono, por lo que su contenido calórico es muy bajo e ideal para personas que buscan no subir de peso.
  • Verdura muy rica en agua, que nos aporta beneficios diuréticos y depurativos.
  • Alto contenido en vitamina C, por lo que ayuda al organismo con una función antioxidante.
  • Altas dosis de minerales como el hierro, fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro sistema circulatorio. Y el calcio, que es el responsable de que tengamos los huesos fuertes y sanos.

El momento óptimo para su consumo comienza en el mes de noviembre y se prolonga durante todo el invierno.

Como os he adelantado al principio de este post, su uso en la cocina es muy amplio, podemos encontrar el cardo en cremas, salteados, gratinados, en potajes, en cocido, etc. La mejor forma de mantenerlo es en la nevera, en una bolsa de plástico a la que le haremos unos agujeros para que respiren y de esta manera se conserven en perfecto estado por 2 semanas.

Con todo lo que sabemos ahora del cardo, no tenemos excusa para no introducirlo en nuestra dieta.

Espero que hayáis disfrutado tanto como yo con este post y os espero en el próximo, hasta entonces… SED FELICES!

Paola T.