Hoy os voy a hablar de un producto, sin el que más de uno no podría vivir y me incluyo. En mi caso está siempre presente en mi cocina y en mis elaboraciones. Como más me gusta prepararlo es rallado en cualquier ensalada y en gajos, con un poco de pimienta negra recién molida y un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra, de “toma pan y moja”.
Existen muchas variedades y lo mejor es que cada una tiene su fin culinario, por ejemplo, los tomates pera, generalmente, son usados para hacerlos en conserva o para rallarlos y hacer tomate frito casero. El tomate raf está considerado como el “pata negra” de los tomates, ideal para ensaladas, ¡Mi favorito con diferencia!. Los cherry como decoración de platos y para pastas, etc.
En nuestra gastronomía es el protagonista de muchas recetas; salmorejo, gazpacho, sofritos, ensaladas, salsas y un sinfín más. Por eso este post quiero hacerle un homenaje a… El Tomate!
En cuanto al origen del tomate, no esta nada claro, hay una corriente que defiende que su procedencia se encuentra en los andes, Perú, en tiempos preincaicos. Y otros defienden que se encuentra en México por los mexicas o aztecas. Lo que está claro es que su origen está en Sudamérica.
Su nombre científico es Lycopersicon Escultelum (comestible en latín), es una fruta que pertenece a la familia de las solanáceas. Su nombre en español viene de la palabra azteca (náhutl) “xitomatl” (fruto con ombligo). Hasta la fecha, en México al tomate rojo se le llama jitomate y el término «tomate» lo utilizan para referirse a una variedad del tomate, tomatillo ácido y de color verde.
Tras la conquista de América, los españoles introducen el tomate en sus colonias del Caribe, en Filipinas, desde donde se introduce al continente asiático.
En Europa se introduce a mediados del siglo XVI, se adaptó muy bien al clima mediterráneo. Sin embargo, durante muchos años fue considerado un alimento tóxico, aunque se usaba en algunas ocasiones con fines medicinales. A mediados del siglo XVIII, unos marineros del mediterráneo, muy valientes, lo probaron tal y como les habían contado que lo hacían en América, y al pasar el tiempo y no enfermar, demostraron que no era un alimento tóxico. Y gracias al botánico Phillip Millar se extinguió la mala reputación del tomate y desde entonces se ha convertido en un ingrediente indispensable en cualquier cocina que se precie.
Tiene muchos beneficios para la salud:
- Bajo aporte calórico (el 95% de su peso es agua y el resto hidratos de carbono).
- Alimento depurativo y muy eficaz contra el estreñimiento.
- Contiene minerales como el potasio, que regula el balance de agua del organismo y el magnesio que nos ayuda a eliminar los metales pesados y toxinas que no necesita nuestro cuerpo, también nos ayuda a producir energía y fuerza muscular.
- Contiene importantes vitaminas como la B1, B2, B5, C y carotenoides como el licopeno (pigmento que le da el color rojo al tomate), además es antioxidante y ayuda a proteger el organismo.
Como siempre, os espero en el siguiente post y ojalá que hayáis disfrutado conociendo un poco más este pedazo de alimento. Nos vemos en el siguiente post, hasta entonces… SED FELICES!
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