En el post de hoy os voy a hablar de la berenjena, un producto que recuerdo desde siempre en mi cocina porque además de ser muy rico y saludable, es muy versátil a la hora de elaborarlo.

Conozcámosla un poco más, tanto sus orígenes como los beneficios que tiene para nuestro organismo:

La berenjena, de nombre científico Solanum Melongena, es el fruto de una planta anual del género Solanum y familia de las Solanáceas.

El cultivo de esta hortaliza es muy antiguo en regiones de Oriente, se considera nativa de la India, ya que multitud de escritos la ubican allí y en países limítrofes.

En Europa fue introducida en la Edad Media y en España fue gracias a los comerciantes árabes que extendían su cultivo por todo el Mediterráneo.

Durante mucho tiempo, la berenjena fue utilizada sólo como adorno exótico ya que se creía que su consumo era causante de enfermedades, y gracias a un botánico francés, que desmitificó estas afirmaciones sin fundamento, empezó a extenderse su consumo.

Beneficios para la salud:

  • Bajo contenido en calorías y grasas. Por lo que es un alimento ideal para personas que quieren perder peso.
  • Alto contenido en Fósforo, Calcio y Hierro, la berenjena es indicada para personas con anemia o problemas de osteoporosis.
  • Rica en flavonoides, protege nuestras células frente a agentes dañinos.
  • Contiene terpenos, que ayudan a reducir el colesterol.
  • Reduce los niveles de azúcar en sangre, por lo que es recomendable para personas diabéticas.
  • Alto contenido en Potasio, produce efectos diuréticos en nuestro organismo, por los que es un alimento ideal para personas con retención de líquidos.

Como curiosidad, deciros que el aceite de berenjena se utiliza para tratar el reuma y su elaboración no es complicada; se fríen las berenjenas en aceite teniendo mucho cuidado que no se queme, se deja enfriar y se guarda en tarros de cristal de cierre hermético.

Cuando vayamos a comprar esta hortaliza debemos fijarnos que estén firmes y el color de la piel sea: lisa, brillante, sin manchas, sin arrugas ni zonas blandas.

Para saber si las berenjenas están en su punto óptimo de madurez debéis ejercer una ligera presión con los dedos en la piel, si estos dejan huella querrá decir que la pieza está madura.

Para mantenerla en buen estado hasta su consumo hay que refrigerarla y elaborarla a los 10 días posteriores a su compra, también recomiendan mantenerla aislada del resto de verduras y frutas de nuestra nevera, ya que puede causar que se estropee antes.

Como os decía al principio del post, la razón por la que me gusta tanto esta hortaliza es su versatilidad en la cocina. No obstante, la berenjena tiene un hándicap, siempre debe consumirse cocinada ya que posee un alcaloide tóxico que provoca trastornos en el intestino y dolores de cabeza. Este alcaloide muere durante la cocción del producto.

Espero que os haya resultado interesante todo lo que os he contado sobre la berenjena, en el siguiente post os compartiré una receta que a mi me encanta…. MUSAKA!!

Hasta entonces… SED FELICES.

Paola T.